¿No esquías? La guía definitiva para disfrutar de Sierra Nevada sin calzarte unas botas
Existe la falsa creencia de que a la nieve solo se va a deslizarse por pistas. ¡Gran error! Si no esquías, tus horarios son otros: aquí vienes a desconectar del reloj, disfrutar de cielos despejados, mimarte y vivir la montaña con calma absoluta.
Sierra Nevada tiene una oferta inmensa para no esquiadores. Aquí tienes los mejores planes para exprimir tu escapada blanca de la mañana a la noche.
1. Mañana sin prisas: paseo y fotos panorámicas
Olvídate del estrés de las 8:00 h y de las prisas por los primeros remontes:
-
Desayuno sin reloj: tómate un buen café, pide unas tostadas con calma y sal a caminar por Pradollano mientras el sol empieza a calentar.
-
Sesión de fotos: aprovecha las primeras horas para pasear por las zonas nevadas y conseguir las mejores instantáneas con la montaña de fondo y sin aglomeraciones.
2. Sube a las pistas: el forfait de peatón
¿Quieres sentir el ambiente de alta montaña sin ponerte esquís?
-
Telecabina a Borreguiles: compra tu forfait de peatón, que incluye un viaje de subida y otro de bajada en el telecabina.
-
Aprovecha tu estancia arriba: Borreguiles es el corazón de la estación a 2.700 metros de altitud. Tómate algo al sol en sus restaurantes, observa a los esquiadores en acción y contempla el mar de nubes desde una perspectiva única.
3. Aventura blanca: raquetas, parques de ocio y motos de nieve
Disfrutar de la nieve no significa quedarse sentado todo el día:
-
Excursión con raquetas de nieve: una forma fantástica de hacer ejercicio suave y adentrarte en rincones vírgenes de la sierra guiado por profesionales.
-
Parques de actividades (El Mirlo Blanco y Borreguiles): deslízate en roscos neumáticos (tubing), monta en el Trineo Ruso o salta en camas elásticas. Nota: para las actividades en Borreguiles necesitarás además tu pase de peatón.
-
Paseo en moto de nieve con plazas: si quieres recorrer pistas y miradores sin esfuerzo físico, sube a las motos adaptadas con asientos en Borreguiles para contemplar el paisaje como un esquiador profesional, pero con total confort.
4. Relax y terraceo prémium: sol, café y spa
El descanso de calidad es la verdadera joya de un viaje a la montaña:
-
Circuito de Spa en el Hotel Meliá: sumérgete en su piscina climatizada y disfruta del contraste térmico entre el calor reconfortante del agua y las cumbres nevadas del exterior.
-
Un café exclusivo en El Lodge: su terraza a pie de pista es una de las paradas obligadas de la estación. Ideal para saborear un café caliente o un cóctel al calor de sus mantas mientras ves el desfile continuo de esquiadores.
-
Terrazas soleadas en Pradollano: encuentra tu rincón bajo el sol andaluz para tomar una copa, tapear y empezar a conectar con la energía de la montaña.
5. De la puesta de sol al après-ski y la noche
El día no acaba cuando cierran las pistas; de hecho, para ti se pone aún más interesante:
-
Atardeceres mágicos en las cotas altas: al estar en uno de los macizos más altos de la península, las puestas de sol tiñen las cumbres de tonos naranjas y violetas increíbles. Un espectáculo visual que merece vivirse en primera fila.
-
Après-ski desde mediodía: la música en vivo, los DJs y el ambiente festivo arrancan en las terrazas de Pradollano desde primera hora de la tarde.
-
Cena de nivel gastronómico: la estación cuenta con una variada oferta de restaurantes de montaña donde disfrutar desde carnes a la brasa y fondues hasta platos tradicionales andaluces.
-
La noche en La Galería: el epicentro de la fiesta nocturna se concentra en los locales y pubs de la galería comercial, el punto de partida perfecto para tomar una copa y bailar hasta que el cuerpo aguante.
6. Escapadas cercanas: Granada y La Alpujarra
Si cuentas con varios días libres, combina nieve y patrimonio:
-
Granada capital: a solo 40 minutos en coche o autobús, puedes recorrer los miradores del Albaicín con vistas a la Alhambra y tapear por sus calles históricas.
-
La Alpujarra granadina: recorre la ladera sur de la sierra y piérdete entre pueblos blancos colgados del barranco, como Capileira o Pampaneira, famosos por su arquitectura tradicional y su gastronomía serrana.
Compartir



