Mal de altura: Cómo identificarlo y consejos para evitarlo Sierra Nevada ( 2026 )

¿Has sentido que te falta el aire al subir unas simples escaleras en la estación? No es falta de entrenamiento: es la altitud. La estación de Sierra Nevada se encuentra a una base de 2.100 metros sobre el nivel del mar, y sus cumbres superan los 3.000 metros. A esta altura, el aire es más fino y el oxígeno escasea, lo que puede provocar el famoso "mal de altura"
Los síntomas más comunes a 2.100 metros
A medida que subes la montaña, tu cuerpo nota el cambio de presión. Los síntomas pueden variar desde una ligera molestia hasta situaciones más graves. Dificultad para respirar: Sentirás fatiga con esfuerzos mínimos. Subir escaleras con las botas de esquí, pueden convertirse en una auténtica odisea. Mareos y desorientación: En casos más agudos, puedes experimentar visión borrosa, pérdida de equilibrio o incluso pérdida de conocimiento. Riesgo de caídas: En un entorno con nieve y hielo, un mareo o un "resbalón tonto" puede derivar en una lesión seria. La falta de oxígeno afecta a tus reflejos.
Tensión y problemas respiratorios
Si padeces de tensión alta o problemas respiratorios previos, debes extremar las precauciones. La altitud suele acentuar estos síntomas, por lo que es recomendable no realizar esfuerzos explosivos nada más llegar.
Presión y molestias en los oídos
El mal de altura no empieza solo al llegar, sino durante el trayecto. La subida por carretera hasta la estación supone un cambio de presión muy rápido en pocos kilómetros. Es muy común que se te taponen los oídos. Para evitar el dolor y la sordera temporal, un truco clásico de insider es masticar chicle o bostezar de forma repetida durante la subida. Esto ayuda a descomprimir el oído